Cuando los Israelitas fueron capturados, la Escrituras nos dices que ellos colgaron sus harpas en los arboles y preguntaron, “¿Como cantaremos cántico de Jehová en tierra de estraños?” Los escogidos de Dios habian perdido sus casas, sus personas queridas, su libertad, y pensaron que ya no tenian razon ni habilidad para cantarle alabanzas a Dios.
¿No reaccionamos muchos de nosotros de la misma forma – y por problemas mucho menores? Cuando todo va bien le cantamos grandes alabanzas a Dios desde un corazón lleno de júbilo y de agradecimiento. Pero cuando en algo nos va mal, “colgamos nuestras harpas en los árboles” quejandonos y lamentandonos de nuestro destino. Si, por supuesto, muchas veces doblamos las rodillas en oracion, rogandole a Dios que nos libere y y que lo arregle todo nuevamente, pero ¿hay algun cupo para la albanza en nuestros corazones quebrantados?
Es perfectamente natural para nosotros alabar a Dios en los buenos tiempos y ya sea ignorar o maldecir, o suplicarle para que nos libere en los malos tiempos. Pero si nosotros hemos vuelto a nacer y tenemos al Espiritu de Dios viviendo dentro de nosotros, entonces no estamos limitados a nuestras reacciones naturales. Nosotros tenemos la habilidad de clamar al Espiritu de Dios dentro de nosotros para derramarle alabanzas a Dios – a “cantarle alabanzas a Jehová en tierra de extraños.” Nosotros simplemente hemos escogido hacer eso.
Cualquier persona puede cantar la cancion de Dios y ofrecer alabanzas a nuestro Dios todopoderoso cuando todo va bien, pero un verdadero disciplulo es lo suficientemente disciplinado para alabar a Dios sin importar la situacion o la circumstancia. Mientras yo he llegado a entender y a practicar esta gran verdad espiritual, he descubierto que una de dos cosas pasan: la situacion mejora… o no me importa tanto a mi si no mejora. De cualquier forma, siento que mi espiritu se eleva en las notas del cantico de Jehová – y muchas veces es mucho más dulce cuando cantamos en tierra de extraños.
Si se encuentran en tierra de extraños hoy, mis queridos amigos (y yo se que muchos de ustedes lo estan), por favor alcancen y tomen sus harpas de entre las ramas de los árboles y ESCOJAN cantarle cántico a Jehová en el lugar en donde estan. Y les prometo que pronto encontrarán sus corazones elevados mucho más alto que los problemas y el dolor…