
Kathi Macias
Author/Speaker
“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” (Amós 4:12 RV)
Estamos en una temporada de preparación. Con la Acción de Gracias que acaba de pasar y la Navidad por delante, nuestras preparaciones a veces son agitadas, hasta frenéticas, cuando corremos de un lado a otro para completar todo lo que creemos que debemos hacer para disfrutar de la temporada.
¿Esto está triste, verdad? ¡Toda la cocina, limpieza, hornear, decorar, comprar, envoltura de regalos, hacer la lista lista – ¡es agotante!Y tanto como podemos disfrutar de los resultados, la actividad de todo esto tambien puede debilitar nuestra fuerza y robar nuestra alegría, privandonos a nosotros del sentido verdadero de la temporada.
Pero hay algo aún más triste en todo esto, y esto es el hecho que fácilmente y con mucho gusto invertimos tanto tiempo disponiéndonos a celebrar estas vacaciones encantadoras descuidando de prepararnos para el acontecimiento más importante de nuestras vidas – nuestra reunión con Dios.
Esto es verdadero tanto de nuestras reuniones regulares, diarias con Dios, como la reunión de cara a cara que cada uno de nosotros experimentará con nuestro Creador el dia nuestra muerte. Por supuesto, para aquellos de nosotros que hemos recibido a Jesús como nuestro Señor y Salvador, no solamente hemos tenido ya aquella primera reunión habiendo sido presentados al único Hijo de Dios, sino que también hemos establecido una relación en curso con Él invitando a Su Espíritu a vivir dentro de nosotros.
Por lo tanto, no debemos de tener ningún miedo de aquella reunión después de la muerte. Aún hasta aquellos de nosotros que tenemos la alegría y el privilegio de saber con seguridad y sin ninguna duda que el Espíritu de Dios mora dentro de nuestro corazón todavía puedemos perdernos y descuidarnos de la necesidad de disponernos a encontrarnos con Él. Como consiguiente, descuidamos la cultivación en curso de lo que debería ser una relación vital y creciente con Dios y permitir que nuestra fe se ponga fría y triste.
Dése a usted mismo un regalo esta temporada. Tomese el tiempo suficiente para encontrarse con Dios — y luego hacerlo. Sin tener en cuenta lo ocupada que su vida pueda ser, a propósito interrumpa ese imposible horario y repose en Su presencia, absorbiendo Su fuerza, y deleitandose en Su amor. Entonces pase aquel regalo a alguien más que tiene que también tomarse aún el tiempo para disponerse a encontrarse con Dios.
Esta es la reunión más importante de nuestras vidas — y por lo tanto las preparaciones más importantes que alguna vez hacemos. Sí, queremos nuestras casas decoradas para la temporada y los paquetes de regalos envueltos para esta temporada — pero esas preparaciones siempre deberían quedar en segundo lugar para disponerse a encontrarse con nuestro Dios.
¡Shalom a todos ustedes en esta temporada maravillosa de preparacion!